Blogia
Sancti

Del Moncada a Santa Ifigenia (Crónica de viaje)

Del Moncada a Santa Ifigenia (Crónica de viaje)

Por Rafael Daniel

En el trayecto de la visita de los trabajadores del canal  Centrovisión  desde Sancti Spíritus a Santiago de Cuba, no solamente rememoramos el viaje contrario al de la Caravana de la Libertad encabezada por Fidel, sino que también estuvo presente en nosotros la travesía de la Juventud del Centenario del Apóstol, en el día de la Santa Ana.

Marzo, lleno de tantas fechas gloriosas, había sido enlodado  con el golpe militar del día diez del tercer mes del año 1952, encabezado por el sátrapa Fulgencio Batista, hijo bastardo que sólo usó el apellido de su padre después de pagar una fortuna a los jueces, porque cuando se fue a postular como Presidente no apareció su inscripción de nacimiento y hasta ese momento utilizaba el de su madre, con el nombre de Rubén Zaldívar. Y con ese apelativo es que lo sorprendieron robando unos espejuelos cuando contaba con unos 16 años.

Mientras avanzábamos por la Carretera Central hacia el Oriente  disfrutábamos del jolgorio de nuestros compañeros de labor, la mayor parte de ellos tan jóvenes como aquellos que iban a someterse a una dura y desconocida prueba con la historia para iniciar la etapa definitiva por la emancipación de la patria.

El primero que nos vino a la mente fue Fidel, aquel que  fue capaz de guiar,  llevar a cabo e inculcar, con su sabiduría de indiscutible líder,  las enseñanzas e ideas del Maestro, verdadero autor intelectual del épico asalto a las fortalezas de Santiago y Bayamo.

Mientras la juventud que nos acompañaba  en el viaje reía, sentíamos a nuestro lado a Abel, segundo jefe del movimiento quien como el primero tenía poco más de dos décadas de vida; salvajemente torturado,  antes de ser asesinado cómo lo fue Ñico López, antes fotografiado vivo y después, de manera criminal, reportado como muerto en combate.

La morada definitiva de Fidel en Santa Ifigenia es un anhelo visitarla  para la inmensa mayoría de los cubanos, pero llegar hasta el Moncada es como el completamiento de un ingrediente imprescindible, entre muchos otros, que conforman el suculento ajiaco de nuestra historia, que tuvo en aquellos Jóvenes del Centenario a los forjadores  del futuro de estos agradecidos que por siempre les acompañan. 


0 comentarios