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Verdad histórica: Sancti Spíritus sigue siendo la cuarta villa

Verdad histórica: Sancti Spíritus sigue siendo la cuarta villa

Por Pedro Larrale (Periodista de Centrovisión)

Desde la más alta dirección política de la Revolución Cubana ha existido siempre la preocupación y ocupación para garantizar el apego total a la verdad histórica. De eso sobran demostraciones durante más de cinco décadas.

Por eso impacta tanto en la sociedad espirituana el cambio repentino y sin argumentos probados científicamente del adelanto de un año en la fecha de fundación de Camagüey, cuya connotación acaba de ocupar relieve nacional por tratarse este año del aniversario 500.

Este cambio de la historia comenzó a introducirse desde hace varios años, pero siempre pensé que en algún momento se rectificaría por las autoridades correspondientes en la nación. Nunca creí que llegaría a la celebración del medio milenio.

Es verdad que la sociedad cubana ha sufrido muchas pérdidas de valores éticos y morales en las últimas dos décadas, pero jamás se me ocurrió que ese fenómeno negativo y la impunidad que lo sostienen pudieran llegar a algo tan sagrado como el respeto a nuestra historia.

No me explico como las autoridades políticas e institucionales mantengan silencio ante el dilema armado en cuanto al orden de las siete primeras villas fundadas en Cuba. Es necesaria la publicación de una posición argumentada sólidamente para dirimir el conflicto relacionado con las fechas de fundación de Sancti Spiritus y Camagüey.

Para los espirituanos no tiene connotación alguna ser la cuarta, la quinta o la sexta villa. Lo que estamos defendiendo es la verdad histórica. Si hay que cambiar la historia a partir del resultado de la ciencia, que se haga. Pero hasta este momento no existen pruebas suficientes amparadas en estudios científicos, para cambiar lo que los grandes estudiosos de la historia de Cuba han aportado como resultado.

Ahí están las investigaciones de la Doctora Hortensia Pichardo, quien abordó metodológicamente, de la forma más detallada, todo el proceso fundacional de las primeras villas. Existen los estudios realizados por el Instituto de Historia de Cuba y los aportes del Doctor Eduardo Torres Cueva y su equipo de investigación. Están también las posiciones de la Academia de la Historia de Cuba. Todas esas personalidades e instituciones concuerdan en el orden conocido hasta ahora.

A modo de ejemplo me remito solamente al libro Historia de Cuba 1492-1898, de los doctores Eduardo Torres Cuevas y Oscar Loyola Vega, cuyo texto precisa que el orden de la fundación de las villas fue Baracoa (1511), Bayamo 1513, Sancti Spiritus y La Habana (entre abril y mayo de 1514, Camagüey (entre junio y julio de 1515) y Santiago de Cuba (a finales de agosto de 1515).

Esos momentos de la historia están definidos en documentos de la época, que han llegado hasta nuestros días. En la carta de relación de Diego Velásquez fecha el primero de abril de 1514 establece que ya había fundado las villas de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, San Salvador de Bayamo y La Trinidad. Es decir, que en esa fecha no existían aún ni Sancti Spiritus ni Camagüey.

Otro testimonio documental lo da el padre Bartolomé de las Casas en fecha posterior, cuando refirió que va a la villa de Sancti Spiritus para predicar en el Sermón de la Pascua de Pentecostés, que se realiza en fecha movible entre los meses de mayo y junio. Por lo tanto si fue a predicar en esa fecha a Sancti Spiritus es porque ya existía esa villa. Igualmente menciona a Trinidad y Sancti Spiritus como lugares establecidos, al referirse a los escenarios de su conversión de encomendero a defensor de los aborígenes cubanos.

Esos elementos indican que es imposible que Camagüey fuera fundado en febrero de 1514, pues Diego Velásquez no lo menciona en el mencionado documento con fecha primero de abril. Además es muy difícil que en menos de un mes después del nacimiento de La Trinidad se trasladaran y se prepararan todas las condiciones para crear el primer asentamiento camagüeyano en el norte de ese territorio, en las condiciones de hace cinco siglos.

Debe tenerse en cuenta, como precisan los historiadores espirituanos, que la fundación de cada una de las siete villas dependía de un proceso antes y durante, para garantizar la debida exploración del lugar, la preparación del espacio requerido, la organización para la construcción de viviendas, la iglesia y otros locales. Todo eso no se hace en un día ni en corto tiempo, sino es todo un proceso, que incluía el sometimiento de los aborígenes como fuerza de trabajo.

Los camagüeyanos están enarbolando una teoría distinta a la que está concebida para el estudio del resto de las siete villas. Ellos asumen la ocupación del espacio, es decir que unos españoles hayan estado con aborígenes en un lugar determinado durante un momento dado. Eso no significa fundación de un asentamiento humano. Para el proceso fundacional los conquistadores hispanos tenían una metodología, que consideraba la construcción de locales y la existencia de autoridades.

La filial espirituana de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba plantea que es muy difícil ahora la solución del problema creado con este dilema, pues no depende de la ciencia histórica. La decisión es de políticos, del Partido, del Gobierno, es decir, se escapa de la voluntad de los historiadores.

Pero al mismo tiempo esa institución profesional asegura que continuará profundizando en sus investigaciones y llevará sus criterios académicos al próximo Congreso Nacional de Historia, previsto para el mes de abril de este año.

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